EL NAUFRAGIO CULTURAL DE LA UNIVERSIDAD: DE LA ÉPOCA DEL POWERPOINT A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
No pocos han caído víctimas de su propio frenesí en su fe ciega en las nuevas tecnologías, hoy las IA, y su rechazo a la lectura, al papel y al lápiz.
José Joaquín Montes Giraldo, el célebre dialectólogo colombiano, heredero intelectual directo de Rufino José Cuervo, señala que su maestro “salva del naufragio cultural de su época la herencia humanística hispánica” (1995). Cuervo vivió la época de la convulsión política latinoamericana del siglo XIX; período de caudillismos; de claroscuros entre españolismos, criollismos y liberalismos; entre la tradición y la innovación; de nuevas y viejas mentalidades.
En las palabras de Montes Giraldo, son frases clave naufragio cultural y herencia humanística hispana. Con la primera, alude a cómo la Universidad y la educación en general en el siglo XIX se ven afectadas por los procesos de independencia en Colombia, lo cual hago extensivo a América Latina. La segunda, al vínculo cultural natural entre Hispanoamérica y España, dado su pasado colonial, principalmente por el idioma español, la tutela intelectual de la lengua y la literatura. La Universidad latinoamericana es continuadora de la tradición humanística de la Universidad española, pero, parafraseando a Fidel Castro al referirse a la relación de los cubanos con los rusos, “se copiaron bien las cosas malas y se copiaron mal las cosas buenas”. De hecho, García Morente y otros intelectuales españoles debaten el atraso de las universidades españolas a inicios del siglo XX con su modelo, métodos, formación y producción académica frente al resto de Europa. Y en Córdoba, Argentina, en 1918, un flamante movimiento estudiantil impulsa una reforma que tendrá ecos en todas las universidades del continente.
No cabe duda de que la época que hoy vivimos es de reacomodos y de transición, nuevamente de construcciones y de deconstrucciones vertiginosas, principalmente en la forma de hacer universidad, vida académica, formación de profesionales y de cómo se construyen los conocimientos y se valora todo esto. Uno de los pilares de la tradición humanística hispana es la literatura y el estudio de la lengua española, el estudio de la historia, de la filosofía y del arte, lo cual tradicionalmente ha tenido un carácter eurocéntrico.
La Universidad actual viene siendo sometida a fuertes tensiones para, por una parte, formar profesionales altamente tecnificados, profesionales del hacer con calidad y eficiencia, y, por la otra, mantener o no la formación humanística clásica, que se vuelve, para muchos tecnócratas, poco relevante en los procesos tecnificados e inteligentes de la producción. En muchas carreras en el país se ha llegado al punto de borrar de los currículos universitarios las cátedras de filosofía, historia, gramática, literatura y todo aquello que aparentemente resulte inútil para la producción de bienes y productos con alta eficiencia y servicios de calidad. Proceso que se inició ya desde los años sesenta del siglo XX con sendos procesos reformistas y que se ha vuelto en las últimas versiones más acelerado y demencial. No pocos han caído víctimas de su propio frenesí en su fe ciega en las nuevas tecnologías, hoy las IA, y su rechazo a la lectura, al papel y al lápiz.
Ya hace más de una década escribió Fernando Savater: “Algunos impenitentes agradecemos a Nuccio Ordine su manifiesto La utilidad de lo inútil en el que repasa las opiniones de filósofos y escritores sobre la importancia de seguir tutelando en escuelas y universidades ese afán de saber y de indagar sin objetivo inmediato práctico en el que tradicionalmente se ha basado la dignitas hominis”, comentario de aquel libro del filósofo italiano Ordine, publicado en 2013, que critica el quehacer de la universidad en el conocido Espacio Europeo de Educación Superior. La utilidad de lo inútil se estructura en cuatro capítulos sugestivos: I. La útil inutilidad de la literatura; II. La universidad-empresa y los estudiantes-clientes; III. Dignitas hominis, amor, verdad; y IV. La utilidad de los conocimientos inútiles, ensayo de 1939 de Abraham Flexner, en el que trata la importancia de humanistas y científicos contra la cultura del costo-beneficio de los business.
Es preciso y urgente reflexionar sobre quién y cómo forma a los formadores de nuestras escuelas y universidades para que la pretendida modernización no nos lleve a un naufragio más.
Fuente :La Prensa Gráfica 25 de octubre de 2026 en https://shre.ink/hh32

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