Jill Lepore: la profesora de Harvard advierte que la élite tecnológica podría estar creando una “granja industrial de humanos”

El riesgo de sustituir decisiones democráticas por algoritmos


La expansión de la inteligencia artificial y la concentración del poder tecnológico están generando un intenso debate sobre el futuro de la sociedad. La historiadora Jill Lepore sostiene que algunos proyectos tecnológicos podrían reducir la autonomía humana, trasladando decisiones públicas desde instituciones democráticas hacia sistemas controlados por empresas privadas.

Con esta expresión, la profesora describe un futuro en el que las personas podrían ser clasificadas, segmentadas y administradas mediante sistemas tecnológicos, de una manera comparable a cómo la agricultura industrial organiza y controla grandes cantidades de animales.

Su preocupación no se centra únicamente en la inteligencia artificial. También abarca la enorme cantidad de datos personales recopilados por empresas, la expansión de los centros de datos y la creciente capacidad de los algoritmos para influir en decisiones económicas, sociales y políticas.

 

Jill Lepore sostiene que el problema aparece cuando estas tecnologías dejan de ser herramientas bajo control democrático y comienzan a convertirse en mecanismos capaces de determinar qué opciones tienen las personas y cómo se organiza la sociedad.

La historiadora considera especialmente preocupante que buena parte de estas infraestructuras esté desarrollada y controlada por compañías privadas, cuyos intereses no necesariamente coinciden con las preferencias de la ciudadanía.

Su argumento, por tanto, no plantea que las máquinas estén literalmente convirtiendo a los seres humanos en animales de granja. Se trata de una metáfora para describir una posible pérdida progresiva de autonomía cuando la vida social queda sometida a sistemas de clasificación, vigilancia y automatización.

Esta transformación plantea interrogantes importantes: ¿quién controla esos sistemas?, ¿qué criterios utilizan?, ¿quién puede cuestionar sus decisiones? y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando las personas afectadas no han dado un consentimiento real para que una tecnología determine aspectos importantes de sus vidas?

La historiadora sostiene que existe una creciente distancia entre las comunidades que desean participar en estas decisiones y los grupos tecnológicos que disponen del capital necesario para desarrollar nuevas infraestructuras. Los debates alrededor de centros de datos, inteligencia artificial y vigilancia digital muestran precisamente esa tensión.

Su crítica también aparece desarrollada en su libro The Rise and Fall of the Artificial State, donde analiza la transformación de las instituciones y la relación cada vez más estrecha entre tecnología y poder.

La comparación con la agricultura industrial busca llamar la atención sobre un fenómeno más amplio: así como la industrialización transformó la manera en que los seres humanos administraban animales y recursos, la automatización podría transformar la manera en que las sociedades organizan y administran a las propias personas.

No obstante, estas afirmaciones representan una interpretación y una advertencia de Lepore, no una conclusión científica que demuestre que las empresas tecnológicas estén construyendo literalmente un sistema de “ganadería humana”. El debate real gira alrededor de la privacidad, la concentración de poder, la gobernanza algorítmica y los límites que deberían establecerse sobre estas tecnologías.

La advertencia de Jill Lepore utiliza una metáfora extrema para cuestionar la concentración del poder tecnológico y el creciente papel de los algoritmos en la sociedad. Su planteamiento plantea una pregunta fundamental: cómo aprovechar la inteligencia artificial sin permitir que las decisiones sobre nuestro futuro escapen del control democrático y ciudadano.

Referencia:

The Rise and Fall of the Artificial State. Link

Tomado de   Cerebro  Digital  https://shre.ink/GLVh

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